Una nueva experiencia: Equiyoga

Una nueva experiencia: Equiyoga

Hace unas semanas que Alena vino a una sesión de Equiyoga. Lo pasamos fenomenal. Es una chica con una sensibilidad especial para los animales y cuál ha sido mi sorpresa cuando he recibido este correo narrando su primera experiencia con esta disciplina. Me complace compartirlo con vosotros, pues es realmente divertida. Espero que lo disfrutes tanto como lo hicimos nosotras, aunque será difícil.

La postura “del cangrejo”

Nada más llegar a casa, mis perros empiezan a olfaterme como si no hubiera mañana… Olía a caballos, que hace años había dejado atrás. Pero hoy he vuelto, aunque con un propósito muy diferente a simplemente montar. Hoy he ido a probar EQUIYOGA.

Yoga es algo que sigo teniendo pendiente. Algo que de vez en cuando pruebo en un sitio u otro, nunca me convence de todo, pero sigue allí en mi mente. ¿Y caballos? Hace años que ya no monto, pero es un animal que siempre me ha encantado, un animal noble, con alma preciosa. Entonces, ¿por qué no probar la combinación de los dos?

Y así, de repente, me veo en la cuadra, preparando a Brownie junto con Claudia, para mi primera clase. Volver a subir ha sido una sensación un tanto extraña, pero al percibir la paz del caballo y la de la profe, me he sentido enseguida como en casa…

Respira por la nariz” – ay, ay, ay – ya empezamos. Me concentro en la respiración correcta mientras siento a Brownie mover sus patas debajo de mí, siento su respiración, noto su pulso, su paz. Hace fresquito y eso me permite disfrutar más de los rayos del sol que caen sobre mi cara. Mi mente está en blanco, sólo siguiendo las instrucciones de Claudia y acompañando los pasos de Brown…

“Levanta los brazos, inspira, espira… Estira los dedos, gira el cuerpo, estira, sigue respirando por la nariz…” Bien, pienso. Sin embargo, ¡ni me imagino lo que viene después! Claudia me propone ponerme de rodillas encima de Brownie, levantar los brazos y luego cogerme de los talones. No suena difícil, pero cuando uno está encima de un animalico, que por muy bueno que sea, se mueve un poco, ese poco es suficiente para perder el equilibrio… Pero voilá, allí estoy – no es que sea capaz de arquear el cuerpo mucho, ni que sea muy bonito lo que estoy haciendo, pero lo consigo.

Una nueva experiencia: Equiyoga

El siguiente paso divertido fue ponerme de pie encima… bueno, Brownie estaba parado, portándose como un campeón, como mucho me caigo. Así que lo pruebo y otra vez – voilá, ¡y estoy de pie! Pero claaaaaro, Claudia dice “Es que lo haces todo muy bien, pues te tengo que buscar algo más divertido” – y sonríe. Dicen que en el mundo real a la gente le brillan los ojos, pero no les sale esa estrellita como en las películas – mentira, a Claudia le ha salido.

Y con ese brillito en los ojos me dice “Ahora pon las manos en el pecho en forma de Namasté y levanta el talón de un pie…” La miro con cara de “lo que nos vamos a reír”, pero consigo encontrar equilibrio y lo hago toda contenta. Pues nooo, ¡no es el final! “Ahora a ver si puedes poner el pie en el gemelo en la postura de árbol.” ¡Ahora sí que me voy a pegar una buena, pensé! Y que sorpresa, no sólo que no me caigo, sino que consigo aguantar un par de segundos. Sí, segundos, ya sé que no suena mucho, pero estando allí arriba lo son.

Una nueva experiencia: Equiyoga

Después de hacer “el mono” un poquito más, quitándome las zapatillas, intentando hacer posturas imposibles (de hecho había una que al explicármelo Claudia le he preguntado si eso era físicamente posible), deshaciendo nudos de mi cuerpo, tocaba un poco de relajación.

Tal como me indica Claudia, me tumbo hacía atrás, es decir, estoy sentada, pero mi espalda está encima de la grupa del caballo. Parece fácil, pero cuando Brownie hace un par de pasos, me doy cuenta de que no lo es tanto, que hay que encontrar el equilibrio y acoplarte al movimiento del caballo para poder disfrutar. Al cabo de un rato, cierro los ojos y me dejo llevar, siento la respiración del animal, la mía, los movimientos conjuntos… Me relajo y desconecto de todo. Y cuando digo de todo, es decir de todo. Hasta el punto que empiezo a sentir que me estoy yendo de lado… me muevo un poco y me vuelvo a acoplar. Un par de pasos más y siento como mi cuerpo empieza a deslizar hacía un lado. Estaba en tal limbo que lo único que me ha dado tiempo (y capacidad) de hacer ha sido levantar el tronco, decir “me voy” y deslizarme sentada… Ni siquiera estiré la pierna para digamos, bajar de pie… No no, como un saco de patatas, buuum… Noté los brazos de Claudia en mi espalda al frenar mi caída, pero todo fue como muy lejano. Me ha faltado poco por quedarme colgada en la barriga de Brownie, con los brazos y piernas abrazándole, en la misma postura de arriba, sólo que esta vez abajo – a eso señores y señoras, se llama la postura “DEL CANGREJO”…

EQUIYOGA – algo que os recomiendo mucho, una experiencia muy diferente, muy enriquecedora. Con una profesional a la que le encanta su trabajo y su pasión y se nota!

¡¡¡ Dejaos llevar, dejaos caer y dejad que os ayuden a levantaros!!!

¡GRACIAS BROWNIE, GRACIAS CLAUDIA POR UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE!

¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de probar cosas nuevas?
Vincent Van Gogh

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